Es un colegio en el que los profesores tienen que tener como requisito, vocación ante todo.
Las mesas y las sillas son cómodas. No hay libros. Los alumnos hacen sus cuadernos tomando apuntes, dibujando, recortando trozos de cositas, pegando recortes de revistas, etc. Se enseñaría las cosas necesarias para la vida.
La información se obtendría de sus ordenadores personales (del color y con la decoración que ellos quieran, porque ante todo se tendría que fomentar la personalidad del alumno).
Los profesores también proporcionan la información de manera amena. Con pequeñas obras teatrales que representen a los personajes de la historia, o yendo a museos, o al campo para estudiar la naturaleza.
No hay uniformes ni ningún tipo de restricción, como piercings y tatuajes, porque no se quiere hacer de los alumnos productos fabricados en serie.
Las clases empiezan a las nueve y terminan a las dos y media. Entre clase y clase los alumnos se pueden levantar, ir al baño, comer o beber, hasta que el profesor siguiente llegue.
No habrá deberes ya que los alumnos pasarán cinco horas diarias en clases. El tiempo en casa es para descansar y relajar la mente.
Durante el recreo los alumnos podrán disfrutar de una cafetería con sillones, acceso a internet, televisión y música. Además de la cafetería, tendría un jardín.
Los alumnos tienen a su disposición dos taquillas. Uno para los útiles escolares y otra para sus objetos personales y el equipo de deporte. Ambas taquillas se pueden decorar al gusto del estudiante.
Las asignaturas se eligen según las preferencias del alumno. Sobre todo en los últimos tres años cuando por ejemplo si deciden ser abogados, no necesitan saber en profundidad lo que es la trigonometría.
En los ocho primeros años del colegio, sólo hay dos asignaturas obligatorias. Matemáticas y Lengua.
Se ofrecen como asignaturas optativas clases de cocina, costura básica, informática, teatro, baile, canto, ciencia, deporte de todo tipo, etc.
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